sábado, 27 de octubre de 2018

La bella muerte


 

La muerte ronda mi habitación,
 

me castiga con su silencio,
 

me despierta una y otra vez
 

con un murmullo frío
 

que acaricia mi rostro.




La espigada dama posee 

un color oscuro, más oscuro

que la oscuridad misma.




La muy traviesa juega en las esquinas
 

y convive con la oscuridad,
 

no le veo diente alguno
 

pero come tiempo
 

de mi dura vida.




Y al final, me di cuenta
 

que el inquilino de la habitación
 

era yo.


W. Rocel
 Un 18 de enero de 2013, a las 4:00 a.m.
desperté y escribí para la bella, bella muerte



Para pensar 3


Corríamos y corríamos; en algunas, me alcanzaba; en otras, la dejaba atrás. Me sedujo tanto ese cortejo que me dejé atrapar.

La muerte y yo

@WRocelR

26 de mayo de 2016

viernes, 5 de mayo de 2017

Para y por los Héroes Anónimos. Testimonio.

Encuentro Interuniversitario, Chimbote, 1996. Fotografía de Julio Sotomayor.

 
Cemduc, Folkpucp y Nacpucp, 25 años (y más) de difusión de la música y danza peruana 

Este humilde texto es para aquellos integrantes que no toman en serio su papel; para aquellos nuevos y no tan nuevos integrantes que no saben la labor importantísima que han asumido; para aquellos que piensan que nuestras vidas y las de quienes se encuentran a nuestro alrededor no cambiarán; para aquellos que solo entregan el tiempo que les sobra. No sabremos, en verdad, en cuál de las presentaciones no aceptadas nos estaremos perdiendo la mejor lección de nuestras vidas. Mi error fue no compartirla en su momento, y por eso les pido perdón en nombre de aquel joven del ayer. 

Integrante a prueba 

Era un estudiante que, en ese entonces, cursaba el segundo ciclo de Arte, y un integrante recién aceptado a prueba en el grupo de música andina, que se hacía llamar Nacpucp (Núcleo de Arte Colectivo de Estudiantes de la PUCP). Tocaba algo de bombo, quena y zampoña. También cantaba y por eso podía defenderme apoyando en los coros. El grupo tenía entre sus integrantes titulares a dos vientistas, Julio y Tito, y a Óscar, percusionista, que ya egresaban. Ingresaron también nuevas voces y yo, con mi pasado latinoamericano, boliviano y chileno, específicamente, sabía que tendría mucho, mucho que aprender, tanto en estilos como en ritmos peruanos si quería mantenerme en este grupo. Un gran reto. 
 
¿A qué se debe su visita? 

Luego de dos semanas, una tarde de viernes, en diciembre de 1990, me encontraba en la facultad haciendo limpieza y guardando todo, pues era fin de ciclo y nos estábamos preparando para las celebraciones y la exposición final de Arte. En eso, vi pasar por la facultad a unos integrantes del grupo andino que estaban reclutando gente para completar el elenco del grupo de música y así cumplir con una presentación ya confirmada. 

Era una buena oportunidad de apoyar la búsqueda, así que les dije “Vamos”. Ya por el tontódromo (vía que une la universidad de extremo a extremo, de Ingeniería a Letras), nos encontramos con Augusto, sicuri, quien también aceptó ir. Ya estaban Nora, charango; Alex, guitarra; Tito, mandolina; Yuri, guitarra; Beto, guitarra; Augusto, zampoña, y yo, bombo (quena no, no estaba preparado ni el público para escucharme tocar). “¿Somos lo que somos?”, preguntó Beto. “¡Somos lo que somos!”, respondimos todos. 

Desconocía el lugar de la tocata, pero eso no era problema para nosotros (para mí, el problema era recordar el repertorio en tan corto tiempo). Nos trasladamos a la caseta para llevar los instrumentos a la movilidad y partimos. Pasamos por Universitaria, La Marina, cruzamos el puente y doblamos a la izquierda, hasta llegar a un portón por el que ingresamos. Era el Hospital Militar.

Al escenario 

Trasladamos los instrumentos al auditorio, un teatro grande, al menos así lo recuerdo. No teníamos muchos micros, así que para esta presentación decidimos repartirlos entre las cuerdas y, bueno, yo estaba con el bombo. Tendríamos que cantar a capela. 

Nos colocamos en el centro del escenario y unas señoras con traje azul y pañuelos rojos nos agradecieron mucho por estar allí. Solo nos quedaba relajarnos y esperar que llegue el público. Al llegar los agasajados, nos quedamos fríos, no tengo palabras para describirlo: eran jóvenes soldados mutilados, con fierros en las extremidades, en muletas, con grandes vendajes; unos en sillas de ruedas y otros que lograban llegar por sus propios medios. 

Muy nerviosos, nos volvimos a juntar para decidir el cambio de repertorio. Augusto tenía en su repertorio la música latinoamericana (¡Sí!, muy dentro de mí) y nos dijimos vamos a hacerlo por ellos, solo repertorio ameno, alegre, con esperanza, y que conozcan esta música. Recuerdo que bailamos y cantamos todos juntos, a capela y con mucha fuerza. Me veo correr por todo el auditorio con el bombo y haciendo que el público cante y nos siga con sus aplausos, tal como el bombero de Proyección, grupo boliviano. 

Este recuerdo es imborrable e indescriptible. Imaginen el auditorio lleno, al público acompañándonos con sus aplausos y sus cantos. Eran los soldados del servicio militar víctimas del terrorismo. Cuando terminamos, luego de que nos pidieran otra y otra, se nos acercaron a agradecernos, con los rostros llenos de alegría al ver que tocábamos temas que identificaban como suyos, de su tierra, del ande, de la selva. Entonces entendí la importancia de nuestro papel. 

La función continúa 

Luego pudimos conversar con las damas presentes, quienes eran las esposas de los oficiales y, como voluntarias en el hospital, apoyaban a los jóvenes soldados. Las damas nos dijeron que había más soldados, pero que ellos no podían salir de sus pabellones por distintos problemas de salud. Entonces, nos propusieron ir a esos ambientes y ofrecerles unos temas. Así lo hicimos, en menor número por los ambientes tan angostos. Nuevamente nos pusimos de acuerdo y realizamos un cruce de sicuri con pasacalle. Y, del mismo modo que antes, pusimos todo nuestro sentimiento. 

Conforme pasábamos por los ambientes, veíamos a jóvenes soldados cuyos rostros expresaban entre alegría y dolor. Las extremidades colgadas con fierros, con la esperanza de cura. Lágrimas contenidas y convertidas en canto era lo que tenía en mi garganta. 

Estábamos llegando a cuidados intensivos cuando, de pronto, una enfermera de gran tamaño ingresó gritando: “¡Silencio! ¿No saben que esto es un hospital?”. Las damas le explicaron la situación y entonces ella dijo: “Ah, pueden seguir entonces. Sigan, sigan nomás…”.

Puedo asegurar que lo que vivimos y sentimos allí no se puede describir ni explicar; fueron muchas sensaciones juntas. Fue nuestro pequeño homenaje a esos héroes anónimos.

Entre alegría y dolor

Grandes momentos, dicen. Esa es nuestra tarea: dar alegría, esperanza y, sobre todo, valorar lo nuestro. Ese es nuestro compromiso. Y esto trae vivencias que cambian la manera de ver al Perú. Ese fue mi bautizo, el momento en que me integré oficialmente a la estudiantina del Nacpucp. 

Esa es la razón de este humilde texto. Como dije, mi error fue no compartirla en su momento y por eso, nuevamente, pido perdón. Y siempre les daré las gracias a aquellos héroes anónimos. 

WRocel
18 de abril de 2017

Estilo: Angel García T.



jueves, 22 de septiembre de 2016

Para pensar 4


Planea todo lo que quieras, igual el destino ya tiene planes con tu vida. Así que veremos ¿quién los realiza primero?

@WRocelR
En FB, el 22 de setiembre de 2013


domingo, 5 de junio de 2016

Para pensar 2

La oportunidad está ahí, solo falta decidir en cual de los paraderos la tomas. Pero decide rápido, ya que la ruta es corta.
 
@WRocelR
23 de mayo de 2016

domingo, 8 de mayo de 2016

martes, 6 de mayo de 2014

El nacimiento de un nuevo continente, el nuevo Atlantis






2033 la ONU se reúne de emergencia para dar solución a uno de los grandes problemas, que puede llevar al planeta a su final, la gran cantidad de basura acumulada en las naciones, llevando también al rebrote de viejas enfermedades y la aparición de nuevas.

Entre los acuerdos está el de reunir a los mejores científicos del planeta, bajo el lema ¡No hay espacio para más basura!

Los científicos analizan la situación y basándose en las megaestructuras que se encuentran en las naciones desarrolladas y en la gran cantidad de basura que producen todos los países y después de meses de reuniones se llega al proyecto llamado Nuevo Atlantis:

Elaborar un megacontenedor de basura el más grande de los centros de reciclado del mundo, y a largo plazo el único, ya que la idea es que la basura del mundo se traslade a estos lares.

El megacontenedor tiene que estar en un sitio estratégico, no en tierra y se encontrará situada en aguas internacionales, Atlantis el primer continente artificial del mundo.

Solicitan a la ONU un presupuesto de inicio ya que se requiere de grandes cantidades de dinero para el megaproyecto. Los científicos saben que en altamar se posee riquezas minerales en grandes cantidades e inexploradas. La primera etapa consta en hacer la gran muralla cerrada (tipo represa) que genere una gran isla o continente debido al tamaño del proyecto, vaciar el agua de mar de los interiores y es ahí donde las naciones pueden explorar estas tierras y extraer la mayor cantidad de minerales que se pueda, antes de proceder con alojar la basura y da inicio con la construcción de la fábrica de reciclado de basura del mundo.

Es la única manera de que la raza humana sobreviva. La motivación, el futuro de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Pero el megacontenedor dará un giro a la historia y la situación actual...

Inspirado en el curso de Metadiseño
(Ideas de W. Rocel, en mayo de 2008)